2019-09-17

Crímenes machistas y violencia de género

2019/09/17
Crímenes machistas y violencia de género  - El crimen de Valga – Pontevedra

Hoy estamos todos conmocionados por el triple crimen cometido el día de ayer, 16 de septiembre, en la parroquia de Cordeiro del municipio pontevedrés de Valga. Un hombre, José-Luis Abet de 41 años, carpintero de profesión, mató a su mujer de 39 años, y a la madre y hermana de la mujer, todo ello en presencia de los dos hijos de la pareja de 4 y 7 años. Horrible crimen que debe ser juzgado y sentenciado con el máximo rigor, aplicando, si es el caso, la prisión permanente.

Dicho lo anterior, que creo ofrece pocas dudas de interpretación, llega el momento de reflexionar si la campaña continuada en los medios de comunicación aireando estos tristes y lamentables sucesos de violencia machista es el más adecuado. En mi modesta opinión constituye un acicate para que los desequilibrados intenten emular a otros, para demostrar quién tiene más arrestos.


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Parto de la base de que ninguna mujer merece que se mate por ella, salvo en su defensa si es agredida. Si la relación de pareja se ha terminado, pues se separan los caminos y cada uno por su lado, que la vida ofrece muchos otros alicientes y nuevas oportunidades. Por lo tanto ningún hombre equilibrado debe arruinar su vida y la de su ex pareja por despecho. Cuando eso ocurre estamos ante un desequilibrado mental, donde solo una terapia psiquiátrica puede ser efectiva. Como prevención solo una educación en valores desde la escuela puede ser una parcial solución a largo plazo.

Las mujeres maltratadas deben tener una ayuda para salir de ese infierno, también sin ninguna duda. Pero todas las demás campañas con tintes políticos contra el machismo y el hombre en general no son más que medios de acción política y no de protección de las víctimas. Deben ser los servicios sociales, con presupuesto público, quienes tutelen las situaciones que lo requieran después del pertinente estudio de cada caso. Todas las demás asociaciones feministas que abanderan movimientos reivindicativos y que viven de subvenciones, son medios de acción política interesada que deben ser desenmascaradas.

Esta condena sin paliativos no excluye el profundizar en la naturaleza de los criminales y las circunstancias que conducen tan trágico final. El hombre es genéticamente violento. La civilización, con sus leyes y normas de comportamiento social, nos permite vivir sin que impere la ley del más fuerte. En los estados democráticos el uso de la fuerza es potestad del Estado. Pero los genes ahí siguen y eso no se puede cambiar por decreto. El hombre pone en juego su vida en numerosos deportes de riesgo, en el toreo, en competiciones de motor, y en muchos otros deportes que no hace falta detallar. El hombre va a la guerra, y en la instrucción militar se reactiva el instinto de lucha y supervivencia que les hace matar para sobrevivir.

Cuando un hombre reacciona con violencia, por un desequilibrio psicológico, dependiendo de su naturaleza, genes y hormonas puede desembocar en un crimen. Éste puede ser fruto de una riña callejera con otros hombres, de un atraco, o contra una mujer. Es erróneo focalizar el problema de la violencia solo contra la mujer. El problema está en la naturaleza del hombre en general y de cada hombre en particular. Tampoco está de más recordar que el noviazgo es la etapa en la cual el hombre y la mujer se conocen, para explorar si existen las condiciones para iniciar una vida en común, y detectar si su carácter es compatible.

La relación de pareja es cosa de dos. También sería erróneo culpar solo a una de las partes. He dicho que el hombre el violento por su esencia genética, pero también la mujer tiene sus armas. Ella no matará de forma violenta, pero será capaz de utilizar otros métodos más sutiles. También es intrigante y manipuladora. Pura genética.

Ante una situación de separación o divorcio, donde el hombre tiene que abandonar el domicilio, pasar una pensión, quedar literalmente en la calle o volver al domicilio paterno, supone realmente un trauma del que nadie se ocupa. No digamos si además el domicilio conyugal se compró con el esfuerzo de muchos años renunciando a muchas apetencias. Si además la mujer pone trabas a la visita de los niños, tenemos el cóctel explosivo que puede estallar violentamente. Como dice el refrán, de perdidos al río. El hombre que ve su vida arruinada y sin sentido reacciona como sus genes lo tienen programado. Contra eso no hay solución viable de ningún tipo, ni legal ni preventiva.

Todo lo que suponga ignorar esta realidad es pura demagogia, con el único objetivo de conseguir subvenciones, realizar una acción política en una dirección concreta con la bandera del progresismo y engañar a una sociedad que lamentablemente no distingue lo razonable de lo demagógico.

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