2019/11/15
La fragmentación política y la ingobernabilidad
La banalización de la política conduce a una diversidad partidista sin precedentes. La desmembración del concepto de Nación hace que en cada región, o incluso provincia del territorio, se constituyan plataformas que defienden los más pintorescos programas o simplemente intereses particulares. En la mayor parte de los casos la finalidad de estos movimientos es crear una estructura política que dé apoyo al líder en su intento de destacar para posicionarse y conseguir la relevancia suficiente para convertir la política y el activismo social en su medio de vida. La idea que defienden es solo una pancarta para justificarse socialmente y atraer incautos bienintencionados y poco avisados.
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La izquierda y el comunismo de toda la vida son los que más han manifestado el personalismo de sus líderes. Históricamente hemos visto infinidad de formaciones políticas surgidas de escisiones de las principales tendencias ideológicas del marxismo, PCE, PCEr, PCEml, PCLN, PCU, PCOE, PT, PCRE, MC, etc. (la lista es interminable). Las diferencias ideológicas entre ellas son simples matices irrelevantes, que en realidad justificaban el deseo de protagonismo de algunos miembros ante su imposibilidad de escalar en la estructura jerárquica del partido del que se desgajaban. Estas escisiones terminan creando una estructura cerrada alrededor del líder que patrimonializa el partido en su personal interés.
Los dirigentes de Podemos son un claro ejemplo de escisión y busca de oportunidad para medrar individualmente. Los fundadores de esa formación política fueron todos frustrados comunistas incapaces de ascender a la cúpula del partido, que encontraron en los descontentos del 15M la oportunidad de encumbrarse. Pero el germen del individualismo y egoísmos personales, por mucho que lo quieran disfrazar de lucha por los "derechos de la gente", se manifiestan en la desmembración en las distintas corrientes territoriales, nuevos reinos de taifas, cuyo único objetivo es alcanzar el poder individual para perpetuarse en él.
El origen de esta auténtica epidemia política son los partidos nacionalistas que, bajo el paraguas de una ideología ultranacionalista y excluyente, han ejercido un constante chantaje al Estado para conseguir privilegios respecto al resto de ciudadanos del país. Los votos de estos partidos, injustamente premiados por una ley electoral a todas luces imperfecta, han sido vendidos al mejor postor, izquierda o derecha, en un escandaloso mercadeo.
Un claro ejemplo de estos partidos oportunistas es el PNV, ultranacionalista, totalitario, supremacista en sus orígenes y altamente xenófobo, basado en la superioridad racial del pueblo vasco, y socialmente conservador. Legislatura tras legislatura esta joya ideológica se vende al mejor postor a cambio de privilegios para su región, sin asomo de pudor. El mismo panorama se ha planteado con los partidos nacionalistas catalanes, que también han chantajeado al Estado, y cuyo resultado final lo estamos viendo en el auténtico golpe al orden constitucional con un descarado desafío a la legalidad vigente. La violencia que están exhibiendo augura un curso de los acontecimientos de imprevisibles consecuencias.
A la vista de la efectividad del chantaje autonómico han surgido como setas partidos locales con esa misma finalidad, que pronto harán totalmente ingobernable el país. Ejemplos son el Partidos Regionalista de Cantabria, Nueva Canarias,.Coalición Canaria, BNGa, entre otros, y donde Teruel Existe es el último ejemplo. Con la ley electoral actual, las provincias menos pobladas son primadas con mayor número de representantes de los que corresponderían a su población, pudiendo fácilmente conseguir un diputado con 20.000 votos. Ya se ha dado el pistoletazo de salida y en breve veremos otros casos similares a los de Teruel. El fin será, previsiblemente, un país ingobernable y débil que acabará en la anarquía o la ley del más fuerte. Pocos recuerdan la revolución cantonal que tuvo lugar durante la primera república española, claro ejemplo del esperpento al que se puede llegar con actitudes localistas como las que hoy se están sembrando. Preocupante es la inacción de la clase política para poner freno a la desmembración a la que asistimos. Tal vez ya sea tarde para implementar una solución, quedando solo contemplar pacientemente el desenlace de tanto desgobierno.
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