2019-11-15

Formación de Gobierno del Frente Popular 2019

2019/11/13

Formación de Gobierno del Frente Popular 2019

El pasado 28 de abril se celebraron elecciones generales después de la moción de censura a Mariano Rajoy del Partido Popular que lo apeó del poder el 1 de junio de 2018. Pedro Sánchez, del PSOE, ha ocupado la presidencia del gobierno desde esa fecha, siguiendo actualmente en funciones. Los resultados electorales del 28 de abril dieron la victoria al PSOE con solo 123 escaños, teniendo como opciones para formar gobierno, o Ciudadanos con 57 escaños, en lo que sería una solución de centro, o la que llamaron "progresista", con Unidas Podemos y sus 42 escaños, más PNV con 6, necesitando en este caso a algún otro partido separatista catalán para alcanzar los 176 escaños que dieran la mayoría absoluta.


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Pedro Sánchez no llegó a un acuerdo con Pablo Iglesias por la exigencia de éste a formar parte de un gobierno de coalición, exigiendo además ministerios troncales del ejecutivo, aunque le ofreció en un cierto momento una vicepresidencia y tres ministerios sociales. Retirado este ofrecimiento por la falta de confianza en un partido populista de corte comunista, como es Podemos, llegó a decir en una entrevista televisiva que le quitaba el sueño pensar como podría afrontar un gobierno de esas características los graves desafíos a los que se enfrenta el país. En el último momento Ciudadanos le ofreció su abstención a cambio de unas medidas básicas fácilmente asumibles, pero también lo rechazó Pedro Sánchez. Las encuestas del CIS, comandado por su compañero socialista José Féliz Tezanos, le auguraban un notable crecimiento en unas segundas elecciones, llegando a estimar 150 escaños.

Convocadas las elecciones para el 10 de noviembre, en el período intermedio se llevó a cabo la exhumación del eneral Franco del Valle de los Caídos. El tratamiento claramente electoralista que intentó explotar, además de abrir viejas heridas, no hizo más que satisfacer a los fanáticos izquierdistas ya convencidos, no provocando más que rechazo en el resto de la población. Por otra parte, la pasividad ante los violentos actos de los CDRs catalanes, su sometimiento a los independentistas, cuyo auxilio necesitaba para la investidura, y su evidente incapacidad para gobernar un país, su narcisismo congénito acompañado de una prepotencia solo propia de mediocres, le condujeron a un resultado inesperado de 120 escaños. La nueva situación después de las elecciones del 28 de abril es aún más complicada, habiendo perdido el PSOE tres escaños respecto a las anteriores elecciones, dejando también Podemos siete escaños en el camino, quedando con 35. Por otra parte Ciudadanos, que había sido una posible alternativa perdió 47 escaños, quedando reducido a la irrelevancia con solo 10 escaños en las nuevas Cortes.

En el día de ayer Pedro Sánchez, a poco más de 24 horas de la noche electoral, ante el asombro general, anunció, conjuntamente con Pablo Iglesias, que habían llegado a un acuerdo de legislatura con diez puntos programáticos. Estos diez puntos son generalidades que las podría firmar casi cualquier partido. Se escenificó la firma del acuerdo ante las cámaras televisivas, rematando el acto con abrazo entre ambos líderes que ha sido tachado como el abrazo de la vergüenza. Claramente este país va en un barco sin rumbo comandado por un capitán incompetente. Si ya es dramático un acuerdo con un partido comunista, aun lo es más porque para cuadrar los números necesitarán la colaboración del resto de grupos políticos, que podremos considerar del más abyecto mercadeo. Encabeza este pelotón el PNV, terminando con Teruel Existe, además de la colaboración por activa o por pasiva de los independentistas catalanes. Un país bajo la batuta de los comunistas y los actores de la desmembración de España, que solo buscan el "cuanto peor mejor" para, debilitando al Estado, conseguir sus objetivos.

Podríamos decir que la solución escogida por Pedro Sánchez es un nuevo Frente Popular, como en 1936, y no olvidemos que el desgobierno que originó terminó en una guerra civil. Afortunadamente no estamos en la misma situación social, el contexto internacional es distinto, pero las consecuencias sociales pueden ser igualmente traumáticas. Es muy costoso levantar un país, prosperar y crear un estado del bienestar, pero el desgobierno lo puede arruinar muy rápidamente. Nunca está de más ver los niveles de bienestar de aquellos países donde se han implantado las políticas populistas de izquierdas, casos como Venezuela, Cuba y Argentina, entre otros. Nunca el comunismo ha producido más que sufrimiento para el pueblo y represión, quedando el bienestar para la nomenclatura del partido.

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