2019-11-19

La actitud fascista de la izquierda

2019/11/17

La actitud fascista de la izquierda

El insulto más socorrido de la izquierda para descalificar a cualquier persona o grupo que no comulgue con sus ideas es el de "fascista". Está claro que la mayoría que usan ese calificativo para insultar desconocen su sentido real.


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El fascismo es una ideología política difícil de definir, ya que puede adoptar diferentes interpretaciones en función del país donde se desarrolla. En cualquier caso es un sistema que reniega del sistema de partidos, característica esencial de las democracias liberales, considera que la lucha de partidos va en contra del interés general del Estado, por lo que concentra las energías populares en un partido único. Tradicionalmente ha buscado la autarquía o autosuficiencia, potenciando una fuerte industria nacional en sectores clave. Crea un sindicado único que evite la lucha de clases, así como un ejército fuerte para defenderse de agresiones externas, o incluso como instrumento de expansión territorial si las circunstancias lo permiten. También crea organizaciones de militantes con estructuras y disciplina militar y difunde el espíritu patriótico nacional frente al enemigo exterior. Cito solo algunos rasgos identitarios sin que este comentario pretenda ser una definición de esta ideología, que en realidad es mucho más compleja.

La izquierda, autodefinida como progresista, se considera la propietaria de la intelectualidad, el arte y la cultura, la justicia social y la igualdad. Lamentablemente sus actos desmienten su discurso, siendo realmente el lobo con piel de oveja. Dejemos a un lado que aquellos países donde se impuso el comunismo fueron todos ellos, y todavía lo son los que subsisten, auténticas dictaduras. Las purgas y represión de los disidentes, cuyas víctimas se cuenta por millones, hielan la sangre a cualquiera mínimamente objetivo que no sea un fanático del sistema. Su régimen no produce más que tiranía, esclavitud de la población y miseria. Por el contrario, la nomenklatura del partido comunista detenta todo el poder y goza de todos los privilegios materiales de los que carece el resto de la población, en tanto mantenga el beneplácito del líder y no se desvíe de la doctrina oficial.

En los regímenes democráticos liberales la izquierda es muy demócrata cuando está en el gobierno, pero cuando pierde las elecciones se arroga el derecho de discrepar de los gobernantes libremente elegidos, saliendo a la calle en manifestaciones y agresiones a los ganadores, a quienes indefectiblemente tilda de fascistas. Solo un ejemplo bien reciente. Cuando el partido Vox sacó 12 escaños en el parlamento andaluz, la izquierda organizó manifestaciones y ataques a las sedes de ese partido y agresiones a sus militantes en una campaña que ellos llamaron antifascista. En las elecciones del 10 de noviembre la izquierda ha ganado, ha firmado un acuerdo de principio para gobernar en coalición socialistas y comunistas, pero no he visto ningún ataque por parte de la derecha a ninguna sede de esos partidos, ni amenazas callejeras contra sus líderes.

Vemos que los hechos desmienten a las palabras. Los fascistas se identifican por sus hechos, y éstos demuestran que son los radicales de izquierdas, que se manifiestan con actitudes revolucionarias y coercitivas, los que realmente merecen ese apelativo. Esta actitud totalitaria es compartida por los nacionalistas vascos y catalanes, que cuando no les gusta una ley simplemente no la acatan. Se consideran por encima del orden constitucional y legal, permitiéndose el lujo de llamar fascistas a los constitucionalistas, simplemente por no compartir sus objetivos y reclamar éstos el cumplimiento de la ley.

Esta actitud de impunidad de la izquierda, coartando la libertad de los demás, viene alentada por los comunicadores, artistas y pseudointelectuales, que en realidad defiende sus privilegios, propios de una clase burguesa criada sin el menor esfuerzo. Los progres son profesores, periodistas, artistas y demás colectivos que viven del presupuesto del Estado, de subvenciones, o simplemente de abanderar este movimiento en los medios de comunicación. Todos siguen pensando en el Estado como sustituto de la figura del padre, al que pedían cualquier capricho, y todo les era dado sin el menor esfuerzo personal. El trabajo duro y la iniciativa que lo hagan los liberales de derechas, que luego la izquierda ya recaudará sus impuestos para que los progres puedan seguir disfrutando de su mundo de privilegio. Si se desmotiva la iniciativa privada, que es la que crea riqueza, ¿quién va a cocinar la tarta para repartir?. Algunos jóvenes incautos de izquierdas creen que la riqueza se crea por decreto, cuando la realidad muestra que cuando llegan al poder arruinan la economía del país.

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