2020-01-08

Ilegitimidad del gobierno de Pedro Sánchez

2020/01/07
Ilegitimidad del gobierno de Pedro Sánchez salido de la investidura del 07/01/2020

En el día de hoy se ha consumado la investidura de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno de España, con el apoyo de Podemos y sus adláteres, y el concurso pasivo, vía abstención, de Ezquerra Republicana y Bildu. En otras palabras, un gobierno de socialistas, extrema izquierda comunista, populismo chavista e independentistas. Un nuevo Frente Popular reeditando los peores fantasmas de 1936.


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He de confesar que ha sido uno de los días más tristes de mi vida, excluyendo situaciones familiares por pérdidas que dejan un vacío irremplazable. En la peor pesadilla política imaginable nunca pensé que la presente situación llegara a materializarse en la España moderna. El Sr. Sánchez lo dijo meridianamente claro en la campaña electoral:

- “Ni antes, ni después, ni durante va a pactar el PSOE con el populismo de Podemos. Con Iglesias a ningún lado."
- “Sería incapaz de pactar con el populismo que nos lleva a la Venezuela de las cartillas de racionamiento.”
- “No podemos permitir que la gobernabilidad de España descanse en partidos independentistas.”
- "No es no, nunca es nunca, falso es falso" dijo respecto al pacto con separatistas.

Las negociaciones que han llevado a conseguir el apoyo de unos, y la abstención de otros, han sido totalmente opacas en el caso de los independentistas, desconociéndose las contrapartidas ofrecidas a cada uno de los que apoyaron su investidura. Un mercadeo abyecto, un chantaje que favorece a unos en perjuicio del resto, en lo material, pero, aún peor pueden ser las contrapartidas políticas con los independentistas de las que nada sabemos. Ante la nula credibilidad que inspira el Sr. Sánchez, y su insaciable ambición suficientemente acreditada en los dos últimos años, cualquier desatino imaginable es posible. Estamos ante un claro caso donde la realidad supera a la ficción.

Tan acostumbrados estamos a la mentira de los políticos que ya damos por sentado que es normal que estas cosas ocurran. Lo grave es que hay límites que no deben sobrepasarse. Es inaceptable que se prometan políticas sociales, o rebajas fiscales, que luego no se pueden cumplir por imposibilidad financiera. Claro que, siempre queda la excusa de una coyuntura cambiante, o de circunstancias imprevistas que hacen que las promesas queden aplazadas, o más frecuentemente incumplidas sine die. Lo que no tiene ninguna justificación, y es inaceptable, es la política de pactos con ciertos partidos, que implican unas políticas que incluso ponen en cuestión el modelo de Estado y su integridad. El votante tiene todo el derecho a conocer esos pactos, o, al menos, a no ser escandalosamente engañado haciendo exactamente lo contrario de lo prometido.

El artículo 248 del Código Penal dice textualmente:
“Cometen estafa los que, con ánimo de lucro, utilizaren engaño bastante para producir error en otro, induciéndolo a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno.”

Lo que el Sr. Sánchez ha hecho en la campaña electoral es ni más ni menos que una estafa al pueblo español, y no solamente a sus votantes. Los votantes dieron su apoyo a un programa electoral y a la expectativa de que fuera cumplido. El pacto con otros partidos cambia sustancialmente el programa que fue votado. Pero también el resto de ciudadanos que votaron a la oposición fueron engañados, ya que si hubieran conocido esa política de pactos también hubieran variado sus estrategias y posibles coaliciones.

La conclusión a la que llego es que el gobierno que se va a constituir bajo la presidencia de Pedro Sánchez, con Pablo Iglesias como vicepresidente, y ministros comunistas y chavistas, es un gobierno ilegítimo. Las mentiras públicamente expuestas, con reiteración, han inducido a unas decisiones de voto bajo circunstancias de inducción al engaño. Esta figura penal está claramente la definida como estafa. Un gobierno con esos cimientos, basado en el delito, y con unos pactos con los independentistas desconocidos, no augura nada bueno para este sufrido país. Las consecuencias nefastas no se van apreciar de un día para otro, tardarán meses, incluso años, pero los remedios tampoco serán inmediatos, cuando se puedan aplicar, si no es demasiado tarde. Baste recordar la crisis de 2008 y la larga macha para conseguir el cambio de rumbo.

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