2020-03-10

Día de la Mujer – 8 de marzo

Día de la Mujer – 8 de marzo

La ONU estableció en 1975 el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer. El color morado fue el utilizado por las sufragistas inglesas a principios del siglo XX, siendo adoptado posteriormente por todo el movimiento feminista.

Nadie en el mundo civilizado puede poner en cuestión la igualdad de derechos y obligaciones de todos los ciudadanos con independencia de su género, religión, raza u orientación sexual. Nuestra constitución y el resto de leyes han recogido fielmente estos derechos fundamentales. En consecuencia, en nuestra sociedad no existe discriminación alguna por razón del sexo, ni limitación alguna al desempeño de cualquier trabajo, ni en la retribución. En mis 45 años de vida profesional no he visto nunca una menor retribución a una mujer por igual trabajo.


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La sociedad tradicional asignaba unos roles muy distintos a hombres y mujeres que han funcionado aceptablemente bien durante siglos. En la inmensa mayoría de las familias se han vivido en paz y armonía, donde la mujer tradicionalmente ha llevado la administración de la economía doméstica. El marido ha querido a la mujer y viceversa, y los hijos han sido queridos por los padres. El trabajo de la mujer ha sido apreciado por toda la familia en función de la abnegación y pericia doméstica, si bien nunca tuvo una retribución económica, siendo compensada con el afecto de su marido e hijos.

Es evidente que han existido casos de malos tratos, tanto físicos como psicológicos, y que la mujer no ha tenido ninguna defensa fuera del entorno familiar. Pero la familia siempre ha estado como defensora de sus miembros en caso de extrema necesidad. Estas situaciones de injusticia y violencia hoy en día están superadas por la protección jurídica que tiene la mujer y por la independencia económica que le proporciona el trabajo personal. El hombre o la mujer violentos o autoritarios siempre han existido, y seguirán existiendo, ya que son fruto de un desequilibrio psicológico individual, cuya actitud censuran tanto la sociedad como las leyes.

Todos tenemos madre y tal vez hermanas, por lo que apreciamos el desvelo y trabajo que nos han dedicado, deseando lo mejor para ellas y para todas las mujeres. También hemos tenido un padre y tal vez hermanos, apreciando el trabajo y dedicación a la familia, que no siempre ha sido fácil, para proveer el sustento y necesidades de la familia.

Dicho todo lo anterior, felicito a las mujeres en su día, considerado éste como un recordatorio de las reivindicaciones históricas y como solidaridad con otras sociedades menos avanzadas donde estos logros todavía no se han alcanzado.

- Sin embargo, no puedo estar de acuerdo con el movimiento feminista radical que considera al hombre en general como un enemigo, maltratador, opresor o violador.
- Tampoco acepto un movimiento feminista, que se autodefine como anticapitalista, mezclando en ese caso una ideología política que nada tiene que ver con la defensa social de los ideales feministas.
- No estoy de acuerdo con el supremacismo feminista porque incurre en aquello que pretende combatir, que es el empoderamiento de la mujer por el hecho de serlo, imponiendo un hembrismo igualmente abominable que el machismo, rompiendo el principio de la igualdad entre sexos.
- No puedo estar de acuerdo con las leyes feministas que discriminan al hombre, quebrando el principio de igualdad ante la ley, imponiendo mayores penas al hombre, por el hecho de serlo, por el mismo delito.
- No acepto que se admita como verdad la acusación de una mujer contra un hombre sin prueba, porque se rompe el principio constitucional de presunción de inocencia y de igualdad ante la ley.
- No acepto las cuotas de género, porque creo en el principio de capacidad y competencia, luego ante igualdad de derechos hay que responder con igualdad de obligaciones.

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