2020-06-24

La alienación de la sociedad actual

La alienación de la sociedad actual                        2020/06/23

Asisto estupefacto a la onda expansiva generada por el homicidio del negro americano George Floyd a manos de un policía blanco, suceso al que ya dediqué un anterior post en este mismo blog. Las manifestaciones multitudinarias contra el racismo y la crueldad policial se han extendido por los cinco continentes, adhiriéndose a las protestas antirraciales numerosos organismos públicos, deportivos y culturales, así como algunas empresas multinacionales. Como no podía ser de otro modo, también los medios de comunicación instalados en la corrección política, y de forma generalizada, han sido la interesada caja de resonancia de este movimiento social alimentándolo con generosidad en sus emisiones. De igual modo, no podían faltar los habituales apóstoles de las minorías, siempre dispuestos a romper su monotonía hollywoodiense apoyando no importa qué, siempre que sea contra el establishment que ellos disfrutan, aunque pretendan ser ajenos a él. No podía faltar nadie con proyección pública que no se adhiriera, so pena de ser tachado de racista, fascista o reaccionario, por lo que tampoco falló ningún deportista de élite o cantante de moda denunciando la brutalidad policial, rematando este histérico movimiento de protestas toda la cohorte de progres que tienen a su alcance algún medio de difusión para expandir sus ideas.


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Alienación es un término empleado en varias disciplinas, como la medicina, psicología, filosofía, sociología, religión o ciencias políticas. Simplificando y circunscribiendo el término a un sentido genérico y social, podemos definirlo como: “Pérdida de la personalidad o de la identidad de una persona o de un colectivo”. En definitiva, es la pérdida de la libertad individual de pensamiento, derivada de la anulación de la capacidad de razonamiento crítico individual, suplantado por otras ideas manipuladas y propagadas por los medios de comunicación de masas convenientemente ideologizados dentro de los cánones de lo políticamente correcto. Una vez anulada la capacidad de razonamiento crítico, el individuo alienado se limita a aceptar ciegamente los postulados en boga que los medios de comunicación de masas difunden, siguiéndolos de forma gregaria como una oveja dentro de un rebaño obediente y bien controlado. Es inevitable no recordar al Big Brother orwelliano, más presente que nunca en nuestra sociedad.

A la vista de las imágenes, ciertamente dramáticas, del homicidio de George Floyd, la progresía mundial, siempre atenta a encontrar motivos para el proselitismo y sembrar el enfrentamiento social, se levantó como un resorte con soflamas y eslóganes antirracistas. “Black lives matter”, “Stop racism”, “No justice, no peace”, “Stop police brutality”, “Who’s next, stop killing us”, “Racism is a pandemic”, “I can’t breathe” y otros similares. Se toma un hecho dramático aislado y se eleva a la categoría de general, con ausencia del más mínimo análisis crítico, apelando a los más elementales sentimientos primarios. Las televisiones de todo el mundo han proyectado una y otra vez las escenas del homicidio. Los líderes negros, auténticos activistas políticos, han aprovechado una nueva oportunidad para reivindicar unos derechos que realmente ya tienen conseguidos con largueza desde hace décadas. El partido demócrata y la izquierda progre mundial han cogido el carro al vuelo, para alentar sus ideas progresistas y, sobre todo, anticonservadoras, con una finalidad claramente política antirrepublicana. La prensa en tropel se ha hecho eco de esta campaña sin el más mínimo análisis objetivo del racismo, la criminalidad en la minoría negra y la violencia policial. La realidad de los hechos no les importa, ya que desmontaría su campaña y sería contraproducente para sus objetivos. En las manifestaciones participa ampliamente gente de raza blanca educada en un sistema progre, donde se privilegian las minorías y los blancos son presentados como culpables y origen de todos los males de la sociedad. Y lo más inconcebible, blancos hincando la rodilla en tierra en signo de sumisión y de implorar perdón en una triste exhibición masoquista. Un ejemplo de libro de alienación social.

Nadie ha hecho un análisis objetivo basado en datos estadísticos con referencia a la violencia de la minoría negra, a sus índices de criminalidad, a los policías asesinados por negros, a que la mayoría de los negros mueren a manos de otros negros, a la igualdad legal de todos con independencia de su raza o color o a las cuotas de discriminación positiva de las que disfrutan. También se obvia que los negros son mucho más racistas que los blancos. Tampoco nadie cuestiona que una vez que la sociedad generosa ofrece todas esas posibilidades de promoción social, es la responsabilidad de los individuos aprovecharlas o rechazarlas, perdiendo todo derecho a la queja de la marginación en la que ellos mismos se colocan. La izquierda progre está empeñada en cambiar el mundo a golpe de decreto y de subvenciones, cuando la tozuda realidad demuestra que eso es imposible. En la tarea de mejorar la imagen de las familias negras en la sociedad se han prodigado los programas televisivos y cinematográficos que artificialmente presentan una imagen idealizada de las familias negras, muy alejadas de la realidad de una gran mayoría de ellas, donde reina la droga, la delincuencia y el crimen. En su afán integrador, se reivindica que haya más directores de cine negros, más protagonistas de película negros o más intelectuales negros, como si regalando privilegios se pudiera cambiar la realidad que la naturaleza ofrece.

He visto con interés una entrevista a un popular presentador radiofónico negro, creador del programa “The Larry Elder Show”. Esta entrevista televisiva a Larry Elder la realiza Dave Rubin, conductor de “The Rubin Report”. La entrevista es clara y demoledora contra la manipulación social en los casos de violencia policial contra los negros americanos. La entrevista completa, bastante extensa y sobre temas sociales americanos, está subida a Youtube. Para el tema que estoy tratando también figura separadamente un fragmento de dicha entrevista en el que se refieren al movimiento Black lives matter, disponible en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=piwaBO6U43U

Para los que no entiendan inglés, este fragmento también ha sido difundido con subtítulos en español en el siguiente enlace de Facebook: https://www.facebook.com/watch/?ref=search&v=253648339230636&external_log_id=ef7cac21-d51c-4bac-aa7e-bee60b4eb5eb&q=entrevista%20a%20larry%20elder%20-%20Los%20hechos%20son%20racistas

Larry Elder es de raza negra, libertario, presentador radiofónico de un talk show, licenciado en derecho, autor de varios libros y director de documentales. Hace una demoledora crítica del movimiento Black lives matter, como movimiento social manipulado por el partido demócrata, interesado en alimentar la idea de la discriminación racial para mantener el voto negro, ya que el 95% de la población negra vota a los demócratas. Los argumentos y razonamientos que hace están basados en hechos verificables y cifras provenientes de organismos públicos americanos, no en mera demagogia propagandística. Paso a repasar algunas de las evidencias expuestas en la entrevista.

Cuando hay un homicidio cometido por un policía blanco contra un negro, inmediatamente los medios de comunicación nacionales, especialmente la CNN o la MSNBC, difunden reiteradamente la noticia, rápidamente amplificada por el partido demócrata que, como defensor de las minorías, pretende mantener el voto negro que le favorece. Pero ¿qué ocurre cuando un policía negro mata a otro negro o a un blanco?, no es noticia, no favorece ningún interés políticamente correcto, por lo que es silenciado sistemáticamente.

En Chicago, donde aproximadamente 1/3 de la población es blanca, 1/3, negra y 1/3 hispana, en 2019 el 70% de los homicidios totales son cometidos por negros contra negros, con una media de 40 al mes, totalizando 500 al año. ¿Qué tiene que decir a esto el movimiento “Black lives matter”?
En 2019 hubo en el país 14.000 homicidios, de los cuales el 50% fueron cometidos sobre negros, pero donde el 96% de éstos fueron cometidos por negros contra negros, aproximadamente 7.000 al año. ¿Qué tiene que decir Black lives matter al respecto?

En 2015 el joven negro Freddie Gray murió mientras era trasladado a la comisaria en una furgoneta de la policía. Se desataron manifestaciones violentas y saqueos en Baltimore, lugar de los hechos, ciudad donde el 45% de la población es de raza negra. En el año de los hechos, el Consejo municipal estaba dominado al 100% por el partido demócrata, con una mayoría de los miembros de raza negra. El alcalde era negro. El fiscal general era negro. El jefe de policía y el lugarteniente eran negros. A pesar de todo ello se habla de racismo cuando todos los implicados, excepto el policía que custodiaba a la víctima, eran negros. ¿Dónde está la discriminación racial?

En todos los casos de homicidio policial ocurre que siempre hay una resistencia a un arresto. Es más que posible que se haya instalado en la población negra el mensaje de la brutalidad policial, considerando a la policía, no como una fuerza de orden y protección de la sociedad, sino como un enemigo a batir. Si en lugar de ese antagonismo predicado por el odio racial se aconsejara que, en caso de detención, lo que hay que hacer es plegarse a la autoridad, se evitarían hechos como el de George Floyd. Si algún detenido considerara que ha existido algún abuso o atropello de sus derechos, donde la policía hubiera actuado no ajustado a derecho, el afectado debe limitarse a anotar la placa del agente y presentar la oportuna denuncia, para lo cual existen sobrados cauces y apoyo legal. En lugar de difundir la idea de la brutalidad policial, bien harían los defensores de los violentos en recordar que en 2016 murieron en USA 64 policías por armas de fuego. No pueden ignorarse los peligros a los que se enfrentan, donde los criminales no los esperan precisamente con rosas. Ejercen el derecho legal a la fuerza para mantener el orden, la seguridad en nuestras sociedades y nuestra libertad individual, aun a riesgo de sus propias vidas. Es absolutamente injusta la criminalización a que se les somete, salvo que el objetivo sea la anarquía y la ley del más fuerte. Sería un divertido espectáculo ver a los que ahora protestan contra la policía en una sociedad sin autoridad sometida a la arbitrariedad del más fuerte.

Según el entrevistado Larry Elder, el origen del problema es la desestructuración de las familias negras. En los años 60 y 70 las políticas sociales de Estados Unidos, implantadas por gobiernos demócratas, extendieron unas generosas ayudas sociales a mujeres solas de raza negra, es decir, que no convivieran con un hombre. El resultado fue que las mujeres tuvieron los hijos en familias sin padre, desentendiéndose éste de su papel de sustentador del hogar, que fue sustituido por el Estado. El 75% de los niños negros nacen y viven en hogares sin un padre, terreno abonado para la delincuencia, drogas y fracaso social. Es éste un claro ejemplo de una política social bien intencionada, pero cuyos resultados son catastróficos, como tantas otras ideadas por teóricos que solo se han alimentado en los libros, pero con una pobre experiencia práctica y nulo sentido común. Pretendían cambiar la sociedad y liberar a la mujer, y han conseguido sembrar la delincuencia y empeorar las condiciones de integración social de los negros. Larga es la lucha de la progresía contra la familia tradicional, institución básica e insustituible de la sociedad. Toda su estrategia ha sido encaminada a debilitar la institución para acabar eliminándola y sustituirla por el Estado, que consiguientemente termina por controlar al individuo limitando su libertad.

Creo que los ejemplos indicados son una clara muestra del nivel de alienación social, de gregarismo colectivo, de ausencia de análisis de cualquier evidencia basada en hechos cuantificables y analizables. Simplemente es aceptado a priori aquello que es difundido masivamente por el sistema propagandístico de la izquierda que ha colonizado los medios de comunicación de masas. Una vez lanzada una idea, publicada por los medios informativos líderes, siempre dentro de los cauces de la corrección política, nadie, excepto los medios residuales independientes, se atreve a cuestionar su contenido. La posverdad convierte en dogma cualquier mensaje difundido masivamente por la prensa manipulada por el poder como correa de transmisión para alcanzar el control de una masa social totalmente alienada. Las políticas progres en todos los países pretenden dividir a la sociedad, creando enfrentamientos y tachando de fascistas, retrógrados, rancios o anticuados a cuantos no comulgan con sus planteamientos. Los medios independientes, muy pocos y solo en el ámbito digital, son el residuo de libertad que aún queda, y que no se atreven a silenciar para dar la apariencia de libertad de prensa, conscientes de su limitada influencia por no contar con las generosas ayudas gubernamentales a los grandes medios afines.

La ideología progre se sustenta en la defensa de todas las minorías y marginados: feminismo, racismo, inmigración, LGTBI, animalismo, ecologismo radical, independentismo y antimilitarismo, entre otros, estimulando el sentimiento de agravio frente a la oligarquía financiera para provocar el enfrentamiento social. Sumando los jóvenes idealistas al resto de grupos, en una sociedad poco formada, prometiendo demagógicamente soluciones utópicas a problemas complejos e igualdad para todos, consiguen el poder en las urnas. Una vez en el gobierno, el imposible cumplimiento de lo prometido, en buena lógica, les haría perder las siguientes elecciones. Para evitarlo ponen a toda máquina el aparato propagandístico, parasitan todas las instituciones democráticas para manipularlas a su antojo con el objetivo de eternizarse en el poder. El empobrecimiento general que sigue, en lugar de asumirlo como resultado de sus políticas imposibles, siempre lo atribuyen a un enemigo exterior o a fuerzas reaccionarias internas. El camino es siempre el mismo, repetido una y otra vez en Hispanoamérica, del que Venezuela es el caso más reciente.

La democracia no puede ser auténtica sin una sociedad madura y culta. Sócrates, padre de la filosofía moral, 400 años a.C. ya advertía de los males de la democracia, sometida a los peligros de la demagogia y el populismo. Ante una masa electoral compuesta mayoritariamente por jóvenes, ignorantes, y pobres, los gobernantes que aspiran al poder, movidos por la avaricia, encuentran muy fácil su manipulación para conseguir el gobierno. Hoy, 2.400 años más tarde, los peligros de la democracia siguen siendo los mismos, aunque incrementados por la hipnotizante influencia de los modernos medios de comunicación al servicio del poder. ¿Despertaremos a tiempo de este mal sueño?

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